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La Coctelera
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LA HISTORIA DE EDDIE COCHRAN

EDDIE COCHRAN:
DON'T FORGET ME





Antes de la famosa Invasión de los Beatles a USA en 1964, hubo una difusión previa del rock en Inglaterra. Los famosos lo llevaron desde mediados de los 50, colocándose en las listas británicas. Con la excepción de Elvis Presley, las estrellas del género recorrieron los principales escenarios ingleses, para una juventud que salió a imitarlos, y luego daría al rock su sello beat posterior. Los talentos mayores, Buddy Holly y Eddie Cochran, también actuaron por aquella época en Inglaterra, pero la visita de Eddie Cochran finalizaría trágicamente, truncando su corta pero brillante carrera de 4 años.

Edward Raymond Cochran nació en Albert Lea (Minnesota) el 3 de octubre de 1938, como el menor de 5 hijos. Comenzó a tocar la guitarra a los 12 años, le enseñó su hermano mayor Bill.

Eddie formó pronto un grupo country profesional: los hermanos Cochran (con Hank Cochran, que no era pariente) Eddie era un excelente guitarrista y cantante. Inventó nuevas técnicas de grabación en estudio, riffs en guitarra y acompañamientos que serían imitados luego por todos.


The Cochran Bros.


Escribía sus propias canciones y grababa los diversos instrumentos. Como tantos jóvenes norteamericanos, se vio arrastrado por Elvis Presley, y decidió mejor pasarse al rock. En 1956 se le presentó la oportunidad: interpretar su "Twenty Flight Rock"en la película "The Girl Can't Help It". Esto le facilitó firmar un contrato con Liberty Records. Su primer single con esta compañía: "Sittin' In The Balcony", fue número 8 en los charts en enero de 1957. Pero muy pocos éxitos colocaría Eddie en USA, ese octavo lugar fue el más afortunado, obtuvo otras veces incluso un inconcebible de comprender puesto 98 en los charts. A partir de ahí, con su inseparable guitarra Gretsch bajo el brazo, los éxitos se sucederían, porque él era muy conocido de todas formas. Las listas no reflejaban realmente su popularidad entre los adolescentes. Y su estudio apostaba casi siempre y le imponía grabar un repertorio más conservador que lo que a Eddie más le gustaba.

En 1958 realizó sus dos canciones más famosas, auténticos himnos juveniles de entonces: "Summertime Blues" y "C'mon Everybody". La lista es amplia: "Drive-In Show", "Jeannie, Jeannie, Jeannie" y "Somethin' Else".... Muchas de las canciones de Cochran han sido versionadas a lo largo de la historia por artistas muy diversos como The Who, etc, logrando para ellos grandes puestos en los charts.

En febrero de 1959, dos días después de que los 3 conocidos rockeros Buddy Holly, Valens y Bopper murieran en un accidente de aviación, Eddie Cochran grabó en su homenaje la canción "Three Stars", de Tommy Donaldson. En especial para Holly, con quien compartió su única gira previa, que había sido a Australia en 1958, allí se hicieron grandes amigos. Eddie no realizó una buena grabación del tema, ya que no pudo contener las lágrimas durante la sesión en el estudio. Liberty decidió archivar el tema.

En enero de 1960, en respuesta al éxito que sus discos estaban teniendo al otro lado del Atlántico, y visto el menor interés americano, Eddie Cochran, junto con el famoso Gene Vincent (gran amigo también desde la gira por Australia), aceptaron una amplia gira por Inglaterra. Fueron recibidos como las primeras super estrellas legendarias que pisaban el país. Disfrutaban de una fama mayor que en USA. Pero todo finalizaría el último día trágicamente, en Bristol. Los dos rockeros norteamericanos, junto con Sharon Sheeley, la prometida de Eddie, más el manager de los conciertos, alquilaron un remise para volver a Londres. Sharon era una compositora famosa pese a su juventud, había escrito un número 1 para Ricky Nelson, y algunas canciones para Eddie también. Vino justamente unos días antes, a pasar su 20 cumpleaños con Eddie en la gira.

El infalible tren británico no funcionaba aquella noche. Un taxi era la única posibilidad de no perder el vuelo al día siguiente a Estados Unidos. Eddie ansiaba visitar a su flia. a quien extrañaba mucho, había gastado una fortuna en llamadas a Usa, y no le gustaba nada el frío clima inglés. En USA iba a participar ahora en el programa de TV más importante, el show de Ed Sullivan (el que luego consagraría a los Beatles, en 1964). Luego debía volver a Inglaterra, porque le ofrecían nuevas semanas más de contrato, a mil dólares por semana. Quería acabar con las giras luego, y dedicarse más bien a grabar en estudio.

El destino tenía preparado sin embargo otro final. A tan sólo 20 millas de Bristol, en una pequeña localidad del suroeste de Inglaterra llamada Chippenham, ocurrió la injusta tragedia. Un chofer de taxi irresponsable y novato de 20 años, los condujo a medianoche en la oscuridad entre los pueblos, a 70 millas por hora. Erró el camino, y al frenar bruscamente para dar vuelta y tomarse la dirección contraria, se estrellaron.

Eddie Cochran fue el más afectado. A pesar de ir en el asiento trasero entre sus amigos, resultó despedido del auto. El chofer salió el único ileso, en el asiento delantero junto al manager con heridas menores. Trasladaron los heridos al St Martin's Hospital de Bath, Sharon sufrió fractura de pelvis, Vincent heridas diversas que lo dejarían cojo, pero Cochran, aparentemente sin grandes heridas, se encontraba en inconsciencia profunda, y no salía de ella. El dr advirtió que debía tener daño cerebral serio, y que ya estaba muriendo. Vincent contó luego, que ofreció un millón de dólares al dr. por traer un especialista desde Londres, si salvaban a su amigo . Todo fue en vano, murió a las 16 horas del accidente, el 17 de abril de 1960.

Eddie tenía tan sólo 21 años y estaba a las puertas de una carrera que habría podido destronar a Presley y quizás cambiado la historia posterior. Con Buddy Holly el año antes y Cochran ahora, Usa perdió en un año a sus mayores talentos creadores, nunca se recuperaría. Vincent vería luego arruinada pronto su carrera, interrumpida por un tiempo, la que ya no pudo recuperar totalmente después, murió alcohólico, de úlcera perforada a los 36. El chofer fue condenado a 6 meses por manejo irresponsable, y la prohibición de conducir por 15 años.

Bill Cochran, el hermano músico, había ido a esperar a Eddie al aeropuerto en California, para un alegre encuentro familiar de pascuas, y recibió en cambio la terrible noticia. Eddie era el centro familiar. Si bien no llegó a las recaudaciones de Elvis, había podido comprarse su nuevo Ford y una nueva casa a sus padres. La familia se destrozó literalmente. El padre murió al poco después, Bill se dio sólo al alcohol, y les siguió luego en la muerte. Su hijo Bill Jr, que tenía 10 años, siguió también el camino musical del rock. Organiza anualmente desde fines de siglo un festival en memoria de Eddie Cochran. (Nota: como si el destino se hubiera ensañado con el nombre Cochran , la hija de Bill Jr. murió en accidente de auto en 1999, también a los 21 años, pero lo más increíble: el mismo día que Eddie, abril 17. Bill no quiere repetir la historia familiar y se considera en general persona afortunada, vive normalmente y no busca explicaciones).

Sharon Shelley, la novia de Eddie, se repuso lentamente, rehizo su carrera escribiendo canciones, participó de la escena beat de los 60 en Inglaterra, trabajó a dúo con Jackie DeShannon, ambas escribieron éxitos para muchos grupos, se casó, tuvo un hijo, se divorció luego, y murió en 2002 de un cáncer cerebral.

Irónicamente, por el título, el estrellato póstumo le vendría a Eddie con su última canción grabada, la inédita: "Three Steps to Heaven" (3 pasos al Cielo) que llegó poco después en Inglaterra al número 1, y así sería el único que tuvo Eddie Cochran. En Usa en cambio, se demoró en aparecer, y ni figuró luego en las listas de charts. Inglaterra estaba shockeada literalmente por el triste suceso y generaciones de ingleses tomaron a Eddie Cochran como ídolo y leyenda.

Su influencia fue notoria durante todos los años 60. Inglaterra le fue fiel, Paul Mc Cartney se declaró admirador de Cochran siempre y con John Lennon se reunieron la primera vez justamente a practicar aquel primer éxito de Cochran: "Twenty Flight Rock", por lo cual se puede decir que a él se le debe el encuentro de los Beatles. George Harrison había a su vez seguido los conciertos de Cochran de ciudad en ciudad por Inglaterra.

Pese a su corta vida, sus mayores producciones sobrepasaron ya con creces la dura prueba del tiempo, manteniéndose casi 50 años! entre los clásicos más famosos de toda la historia. A lo largo de los años y hasta este siglo han aparecido muchas grabaciones de estudio, que llenan al menos 6 cd, algún show de TV también, y ha conseguido el milagro de, a cada edición, colocar sus canciones una y otra vez en los charts, en especial en Inglaterra, aun 40 años después. En 1987 recibió y entre los primeros, una merecida estrella en el paseo de la Fama en Hollywood, como homenaje a su labor pionera del Rock en los años 50. Su frase favorita al firmar los autógrafos era: "Don´t forget me" (No me olviden)



"No tiene Cura..." ("there ain`t no cure", Summertime Blues - 1958)

Abril de 2005 (45 aniversario de su fallecimiento)


Eddie Cochran fue como un sueño que tuvo Estados Unidos. Hacía apenas un minuto era sólo otro adolescente de los 50`. Al siguiente minuto era una estrella, vendiendo discos, haciendo películas de Hollywood, codeándose con su colega Elvis. Al siguiente, se había ido... Lo dejaron descansar allí, hace 45 años en ésta semana, en el Forest Lawn Memorial Park en Cypress, California. Muchos de nosotros lo han olvidado. Pero la familia de Eddie y sus fans, muchos de ellos nacidos años después, aun lo sienten tanto como entonces.

Edward Raymond Cochran nació el 3 de octubre de 1938 en Albert Lea, Minnesota, el bebé de Frank y Alice. Eddie vivió una infancia sin mayor destaque, salvo en algún momento del camino (los detalles están en disputa), tomó un rumbo hacia la guitarra. La depresión había golpeado también a la familia Cochran. No veían un futuro allí para sus 5 hijos. Eddie anhelaba colaborar y hacer algo para sacar a la familia de la pobreza, y le aseguraba a su madre que le compraría una casa algún día.

En 1953 la familia Cochran emigró al fin de Minnesota, para dejar las dificultades de los años de la depresión atrás, se mudó a los suburbios en explosión en el sur de Los Angeles, a una pequeña casa en Bell Gardens. Settling no es la palabra indicada para Eddie. El era un buen chico, pero tenía energía para quemar, y la quemaría en música. El estaba allí muy solo, separado de sus amigos de Minnesota. Hollywood estaba a la vuelta de la esquina, y muchos hijos e hijas de familias del Medio Oeste, refugiadas allí, tenían su propia versión del sueño americano. Eddie se entretuvo con bandas de country, tocando conocidos temas en el circuito local. Y lo hizo tan bien, que no le importó dejar la escuela luego del 9. grado. Un excelente guitarrista, a los 15 años podía ya codearse con músicos mucho mayores. Uno de ellos tenía 19 años y se llamaba Hank Cochran. Buscaba un guitarrista, y le dijeron que en la misma calle había un "infierno de guitarrista" llamado Eddie Cochran, Hank pidió que le deletrearan de nuevo el apellido. A fines de 1954, el dúo no emparentado, estaba tocando y grabando como los Cochran Brothers. Recorrieron media California, actuando en todas partes, una vez llegaron hasta Honolulu incluso. Grabaron también varios discos.

Pero luego de un lapso de 2 años, Eddie vio a Elvis Presley en un concierto... y Bang!. Eso fue todo. El quiso también ser un rocker. Jerry Capehart, músico y productor, aparece justo en éste momento, conoce a ambos en una tienda de música. Los anima a grabar para él algunos números de rock. El dúo Cochran Brother realizó 4 grabaciones de rock en la que sería su sesión final, porque claramente apuntaba cada uno en diferente dirección. Jerry sería por el resto de la carrera, y la vida de Eddie, su manager y coautor de sus grandes canciones, como "Summertime Blues" su obra más influyente para la historia del Rock. Hank se mudó a Nashville y se transformó en uno de los más exitosos cantantes de country de la historia. Pero Eddie sería la más brillante Estrella de un corto período de tiempo. En el verano de 1956, gracias a contactos de su manager Capehart, el productor de cine Boris Petroff se interesó por Eddie, y le preguntó si estaría interesado en participar en un film con adolescentes que un conocido estaba armando. Se ha dicho que el presupuesto del rodaje no habría alcanzado para contratar a Elvis Presley, y fue la gran oportunidad de Eddie Cochran "The Girl can`t help it", la película musical con Jayne Mansfield como protagonista, presentó al mundo a Eddie Cochran, estrella del Rock. Por 4 años, los discos se multiplicaron: "Sittin' In the Balcony," "Summertime Blues," "C'mon, Everybody." Nunca un número uno sin embargo, y el no sería un Elvis, pero hacia el fin de su vida reunió el suficiente dinero para comprarle una casa a sus padres en Buena Park. Por supuesto, eso no nos dice por qué se mantiene para algunos, tan vívida y firme la memoria de Eddie. Para el sobrino de Eddie, Bobbie Cochran la respuesta es simple: "En mi familia, Eddie era Dios. En cierto sentido, creo que ello destruyó nuestra familia" Bobby, un excelente guitarrista por propio mérito, fue exigido a mantener el legado de Eddie, presionado por su padre para tocar como él, para hacer lo que Eddie habría hecho. Eventualmente, Bobby dejaría a un costado ese legado familiar. Disfrutó de su éxito con los Steppenwolf y los Flying Burrito Brothers, grupos pop. A su tiempo, abrazaría la música de su tío, y el estilo Rockabilly de los 50`. Pero para él, entonces, la pérdida de Eddie Cochran, estrella de rock, fue menos que la pérdida de su tío Ed.


En 1958 Eddie comenzó un noviazgo con Sharon Shelley. Sharon tenía una bonita historia propia. Era una chica de Newport Harbor High, lo suficientemente hermosa como para modelar un poco, e integrar un grupo de fans que se reunía frente al hotel de Elvis en Hollywood. Ella lo conoció así, y le dijo a Elvis que quería escribir poesía: "Tu deberías escribir canciones", le dijo él. Y así lo hizo entonces. Escribió una. Y se puso en camino a la casa de Ozzie y Harriett Nelson, en Laguna Beach, las estrellas de un programa de TV muy famoso desde los años 40, y le dio la canción al hijo de ambos, la estrella pop Ricky Nelson, ídolo de adolescentes. Sharon le dijo que componía habitualmente para Elvis, si no le interesaría a él estrenarla primero. "Poor Little Fool" fue un número 1, y Sharon siguió escribiendo.


Eddie y Sharon.


Pero la relación con Eddie estaba decayendo. Lo que se sabe, es que cuando Eddie estaba en aquel tour en Inglaterra con Gene Vincent en 1960, se vio asaltado por gran nostalgia de su hogar y depresiones. Entonces llamó a Sharon para unírsele, y pronto la presentó a todos en Inglaterra como su prometida. Sharon había cumpido su cometido, pero lo que Eddie más quería era un avión en dirección oeste. No veía el momento para ya regresar a Buena Park y sus familiares. Era una paradoja, estrella de rock a la noche, fiel hijo de sus padres y del clan Cochran durante el día. Luego del último show en Inglaterra, Eddie, Sharon y Gene Vincent contrataron un remise para conducirlos las más de 100 millas hasta Heathrow, aeropuerto de Londres. El chofer devoró los kilómetros, entre la lluvia y los pueblos del oeste inglés. Cerca de Chippenham, el chofer tomó el camino equivocado. Alguien se lo advirtió, torció la dirección de golpe para dar vuelta, sin poder controlar el frenético vehículo, que patinó estrellándose contra un poste.


Recorte de prensa


Fue una fatalidad. La corta carrera de Eddie terminó en tragedia a los 21 años. Su inluencia, sería sin embargo notoria para las siguientes generaciones del Rock, comenzando por los Beatles, The Who, Sex Pistols, etc, que se inspirarían y versionarían sus obras muchas veces.

Era el 17de abril de 1960. La familia de Bobby Cochran suponía que iría a Buena Vista para una cena de pascuas, y celebrar el retorno del tío Eddie a USA. El padre de Bobby había salido hacía allá, y volvía a recoger a Bobby y su madre. Bobby supo desde el instante en que su padre cruzó la puerta, que algo terrible había ocurrido, "El hermano Ed se ha ido..." dijo su padre. El funeral fue el 25 de abril. Bobby declara que asistieron unos 500 dolientes al soleado y amplio Cypress. El recuerda la angustia de sus abuelos y su padre, tan profundamente que le pesa aun hoy en día. Sharon se recuperó de sus heridas y volvió a escribir canciones, por varios años en equipo con Jackie De Shannon. Se casó y se divorció, tuvo un hijo. Nunca olvidó a Eddie. Cuando Sharon murió en 2002, fue enterrada cerca de su hogar en Valley, pero existe una placa para ella en Cypress, junto a una tumba al sur de la de Eddie: "Juntos para Siempre", se puede leer allí...

La tumba de Eddie no despierta la locura de las mentes insanas, como en los casos de Jim Morrison o Jimmy Hendrix. Pero recientemente visitantes dejaron alli una púa de guitarra, con una nota de agradecimiento, y la llave de un viejo Cadillac...


Tumba de Eddie Cochran


En nombre de los que han vivido,

más que sus apenas 21 años,

amaron sus mismos sueños,

sintieron suyo ese Rock and Roll,

música por la que él murió,

y sufren aun hoy porque

a él le fue negado todo, Eddie:

tú no has vivido en vano!










Para mas información, música y vídeos de Eddie Cochran, pulsa en los siguientes enlaces:


- Eddie Cochran.

- Half Loved.








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EDDIE COCHRAN, por John Rook (Capítulo 1)

JOHN ROOK, UN GRAN AMIGO DE EDDIE COCHRAN,

NOS HABLA SOBRE EDDIE.



(Pulsa en la imagen para ver la página web de John Rook)

En un período de sólo cinco años, Eddie Cochran se convirtió en el amigo de mi vida.

Cuando el dio a conocer en Inglaterra el Rock and Roll americano, esa contribución suya hizo mucho para presentar luego al mundo la invasión británica de los Beatles, así como huestes de estrellas discográficas inglesas. George Harrison, John Lennon, Paul Mc Cartney, Cliff Richard y muchos otros coloridos gaiteros musicales acreditaron a Eddie Cochran, el haberles motivado hacia el estrellato.

En un próximo libro, compartiré en futuras fechas, mis conversaciones personales y experiencias con esos legendarios artistas británicos, detallando como Eddie fue el responsable de la apertura de las puertas americanas para ellos.

Mi reconocimiento por la recepción que Inglaterra le brindó nunca disminuirá. Es por esta razón que hago mis memorias disponibles exclusivamente para sus fans en Inglaterra. Puede haberme tomado 40 años escribir finalmente "Don't forget Me" (No me olviden), pero al hacerlo me reconforta una vez más, el recuerdo de aquellos años juveniles junto a Eddie.

John Rook




DON'T FORGET ME: (extracto sin editar de mi vida con Eddie Cochran)

Century City en Beverly Hills, pudo haber sido alguna vez los planes de alguien para su futuro, pero a mediados de los 50', el parque sombreado como campos, albergaba lotes de 20 Century Fox. ¿Quien podía haber pensado, que el área que conduce a WIlshire y Santa Monica Boulevard, dominado por un nuevo templo Mormón, coronando una colina de verduras, sería un día hogar de gigantescos edificios, y un famoso hotel centro de convenciones?

Yo había conducido por el área docenas de veces, en mi camino dentro de Hollywood y hacia Pasadena, antes de darme cuenta de que una presentación en la oficina de Casting, podría resultar en algún trabajo para un actor ocioso. Parando en los portones de la entrada, un guardia me encaminó en la dirección correcta. Deslizándome rápidamente a lo largo de un pasaje, choqué con un anuncio que mostraba a la más nueva bomba rubia Jayne Mansfield con Tom Ewell. Esta nueva comedia, obviamente negociaba el mismo suceso de la sex symbol Marilyn Monroe, cuya "Picazón del séptimo año, también con Tom Ewell, era el mayor éxito de la oficina.

Hollywood estaba inundado de rubias gatitas sexy. La mujer del líder de Grandes Bandas, Mamie Van Doren, así como Kim Novak y una inmensamente dotada caldera sexual sueca, Anita Ekberg, estaban entre las esperanzadas aspirantes al puesto dejado vacante por Jean Harlow, estella de la pantalla dos décadas antes. "La película The Girl cant' help it" , se había hecho previamente en teatros, y yo ciertamente no podía esperar a ver a Jayne Mansfield, anunciada como alguien aun más sexy que Marilyn. El punto alto en el lote incluía a Eddie Cochran, quien sobresalía en el poster promocionando la película. "Gene Vincent y sus gorras azules", y Little Richard, también estaban en la película, y mientras todavía no había oído acerca de Vincent, yo era ya fan de Little Richard, gracias al show radial de Hunter Hancock.

Mientras esperaba para hablar con la joven en la oficina de castings, escuché por primera vez "20 Flight Rock", que era tocado por un pequeño altavoz en la sala de espera. Conjeturaba que ese era Gene Vincent, pero fui informado de que aquel era Eddie Cochran. No sé si era la excitación por la necesidad juvenil de abrazar ésa nueva música que los adultos no comprendían, pero sentía la necesidad de abrazarme esa nueva música llamada Rock and Roll. Aun me gustaban Glenn Miller, y Tommy Dorsey, pero ahora Bill Halley y sus Comets y Elvis Presley eran responsables de golpear la puerta, abierta para una abundancia de roqueros que esperaban para tirarla abajo. La palabra Negro no había emergido aun, pero la mezcla de influencias raciales en música comenzaba a tener aceptación en USA blanca, que la descubría a través de la radio.

“Twenty Flight Rock” sonaba salvaje para mis oídos, ciertamente quería saber más acerca de su creador Eddie Cochran. El mundo tenía todavía que oír de Los Beatles, Lennon, Mc Cartney y George Harrison, pero todos ellos experimentarían mi misma excitación tras escuchar a este cantante. Ambos, Lennon y Harrison me contarían luego como Eddie influenciaría sus vidas, cuando los entrevistara al respecto, una década luego, en el futuro. A esta altura de mi vida, no tenía aun idea de mi participación en la historia del rock and roll, mientras investigaba como contactarme con Eddie Cochran. Pregunté si era también un estudiante en la escuela de teatro de Pasadera, “sí, podría serlo”, fue la respuesta. Me fue sugerido que podía dejarle un mensaje en el centro de información de los estudios. Garabateé unas líneas en una carta de presentación, sugiriendo que si Eddie atendía los cursos en la escuela podíamos compartir una tarde de clases.

Le había hecho la misma sugerencia a Sal Mineo, quine había aceptado la propuesta, y suponía que lo mismo podía ocurrir con Eddie Cochran. Doblé el mensaje y lo deposité en esa oficina de informes, tendría la respuesta mucho antes de lo que pensaba.

De retorno a mi auto y bajando por el Boulevard Santa Monica, encendía la radio para escuchar a Johnny Grant de la estación KMPC, quien presentaba “Sittin in the Balcony” por Eddie Cochran. Yo estaba confundido, el cantante no era la misma persona que yo había escuchado en “twenty flight rock”, pensé. Subiendo el volumen, esa voz sonaba más a Dean Martin que a un artista de rock.

No más de una semana luego de esto, recibí una llamada de teléfono de la madre de Eddie, Alice Cochran, invitándome a encontrarme con Eddie en su casa en Bell Gardens, al sur de Los Angeles. Explicándome que Eddie solía a veces no volver a casa hasta la salida del sol, por pasar largas horas en el estudio de grabación, sugirió que pasara a las 11 de la mañana, el sábado siguiente.

Jamás había siquiera oído ni hablar, menos había estado en ese Bell Gardens, pero para asegurarme de estar a tiempo, me levanté temprano, y salí a las 8 de la mañana a mi viaje al sur de la ciudad Llegué a Bell Gardens a las 9, encontrando el hogar Cochran a los pocos minutos, encontrándome sin saber que hacer hasta que dieran las once. Hallé un restaurante cercano, donde desayuné y tomé café, y sólo más café, sentándome luego en el auto a leer el diario y escuchar la radio, hasta que llegara la hora en que mi visita tuviera lugar. Había programado mi arribo casi perfectamente, llegando mi auto elegantemente a un estacionamiento a un costado de la casa, de color verdoso/amarillento, a la sombra de grandes árboles a un costado.

Bajándome del auto, me dirigía a la entrada, un camino de cemento. Golpeé la puerta con los nudillos, que de inmediato se abrió parcialmente y ví a una señora con unos diminutos lentes, que se llevaba el dedo a los labios, Shhh, “el no se levantó todavía”, sonrió. A mi ofrecimiento de volver más tarde, respondió abriendo más la puerta, “oh, no, el estará pronto listo, estoy segura” Entrando, me encontré con una dama mucho más alta, con el brazo extendido para saludar, diciéndome “soy Gloria, la hermana de Eddie”, y subido a Gloria, un niñito preescolar, pelirrojo, me fue presentado como “el pequeño Ed”, dejándome suponer que era hijo de Eddie. Corrigiéndome de ello, Mrs Cochran me ofreció su propia mano, y me dijo: “No, ese es el hijo de Gloria, y yo soy la mamá de Eddie” Ella me llevó hacia el living, para sentarnos, “siéntate Johnny, háblame acerca de ti, de dónde eres”, comenzando “cuándo es tu cumpleaños, tu comida favorita, qué clase de música te gusta”? En un rápido fuego de interrogatorio, me di cuenta, que quería averiguar lo más posible de mí, antes de pasar a la presentación con su hijo. Ambas, ella y Gloria sonreían, aprobando cada una de mis palabras “Tú eres Libra, cuándo naciste, qué día?” Octubre 9 respondía, mientras ella con un gesto hacia Gloria, arqueando las cejas: “en mí día”!

Pretendiendo no advertirlo, me di cuenta de que había alguien en bata blanca en la cocina, sirviéndose café. Mirando en la misma dirección, Alice dijo: “Eddie está levantado”, al momento que él entraba en el cuarto con una taza en la mano, haciendo una pausa para beber un sorbo, antes de extender su mano en signo de bienvenida. Alice dijo, “Eddie, éste es Johnnie Rook” “ y no te puedes imaginar cuando es su cumpleaños” “El mismo día que el mío”? dijo él, “Cerca, el 9, y le gusta el pan de maíz con frijoles” Acariciandose su indomable, impeinable cabello hacia atrás, buscando un cigarrillo para prender, contestó en una increíblemente profunda voz, “bueno, es un comienzo…”

El era varias pulgadas más bajo que yo, y su voz sonaba como si estuviera recién saliendo de un mal resfrío. Aclarándola, se quejaba de la ronquera, debida a muchas recientes horas en el trabajo de estudio. Gloria agregó: “Sí, pero a él le encanta, preferiría estar allí a cualquier otra parte” Alice corrigió: “”sept” podría ser el postre, no, querido?”, cuando el tímidamente asintió con la cabeza, Gloria preguntó “ya estuviste allá arriba”?. “Arriba dónde”? pregunté. Eddie interrumpió, “que no ha estado todavía”? Los 3 comenzaron a educarme en la belleza del desierto del sur de California, cuando contesté que para mí el desierto era sólo arena y sol.

Tomando otro sorbo de café, Eddie extendió el brazo y me señaló con su taza que lo siguiera a su dormitorio, al pasar por la cocina me indicó una pila de tazas limpias mientras decía; ”agarra algo de café, hombre” , “no gracias”, “ya tomé mi cuota del día”, repliqué.

Las persianas estaban aun bajas, ocultando la luz, por lo que acostumbré mis ojos a la situación, mientras Eddie me indicaba que me sentara en una esquina de la cama, y el colocaba una silla, sobre la que pondría un grabador, comenzando a rebobinar la cinta, que contenía los esfuerzos de la noche anterior de trabajo en el estudio. Se recostó en la almohada en la cabecera de la cama, “a ver que opinas de esto”, dijo, mientras daba una profunda pitada a su cigarrillo. Mi atención se concentraba totalmente en la cinta, en el momento en que Eddie me miraba fijo esperando una respuesta. Luego de escuchar 4 selecciones, detuvo la cinta y me preguntó: “qué te parece viejo”?, di mi aprobación a 3 de las selecciones, “qué pasa con la segunda toma”? Explicándole que me gustaba los instrumental pero no tanto como las otras 3 partes, Eddie sonrió, y por primera vez escuché algo que se convertiría en una familiar peculiaridad de Eddie Cochran, sus personalidades Amos y Andy (personajes de un famoso programa de TV cómico de los años 50, Eddie caracterizaba esos papeles e imitaba sus voces todo el tiempo: “no sé Viejo… pero seguro que tendrás razón…” replicó en una de esas imitaciones. Poniéndose de pie, me extendió el paquete de cigarros y me dijo “Fuma”!, a lo que asentí “Seguro”!, mientras el me daba fuego con su encendedor.

Alice entró a la habitación con una jarra de café, a la que Eddie extendió su taza para un rellenado, “combustible matutino”, dijo Eddie, mientras sonreía y Alice añadía: “quieres un poco Johnny”? “claro” dije, antes de que él pudiera decir nada. Mientras Alice volvía a la cocina por una taza, Eddie me miró cambiado, diciéndome “Tu piensas que el café de Shrimpers es mejor que el mío”? , “Shrimper”?, pregunté. “Sí, ese es su apodo, su nombre real es Mamá…” Entrando al cuarto Alice dijo: “el apodo de quién”? Sonriendo encantado, Eddie dijo “por qué?...el tuyo, mami!, “y quién me lo dio mi querido”?, “lo estás mirando”, promoviendo que Alice se le abalanzara para darle un abrazo.

Cambiándose la ropa, Eddie dijo que tenía que salir a comprar repuesto para una cuerda rota, a lo que sugerí que tomáramos mi auto, lo que aceptó pero para mi sorpresa dijo “no manejo, viejo” Sólo sería una corta distancia hasta el centro musical Bell Gardens, dónde el dependiente lo saludó con un “cómo te va Eddie”?, a lo que Eddie respondió con el personaje Amos: “haciendo de Rey de los Pescados”! Era obvio que era un cliente regular allí.

De regreso a la casa, Eddie preguntó por mi trabajo en la semana, si permitía que lo acompañara la semana siguiente al estudio. Respondí que tenía dos días libres en la semana, me dio entonces la dirección de Liberty Records en la Avenida La Brea, en Hollywood , luego del autorestaurante de Big Tiny Nailor. Nos dirigimos al frente de la casa, donde Eddie me presentó a Red Julson, el marido de su hermana Gloria, quien estaba ocupado, cargando su camión de reparto de sándwiches, sopas, bebidas, etc, a hambrientos obreros, en pausa de trabajo. Eddie comenzó a ayudar a vaciar en la boca tormenta de la vereda, el agua fundida del hielo de unas cubetas, cuando accidentalmente se tiró por encima parte del contenido de una de ellas, creando una mancha mojada desde la cintura al bajo del pantalón. Red rompió en una carcajada, mientras Eddie evidenciaba su disgusto con un “maldita sea”! y trataba de secarse parte del agua antes de entrar a la casa nuevamente. Pronto pasó de la cocina al dormitorio su madre, mientras él decía: “ lo siento Shrimper, no pude levantarlo”!, dándole la impresión de haber tenido un tremendo contratatiempo. Alice reaccionó rápidamente con un gesto horrorizado de desconformidad, ojos y boca desmesuradamente abiertos. Comencé a comprender que había un juego constante entre ambos, con Shrimper siempre festejando las ocurrencias del humor de su hijo, y adorando cada minuto de ello.

Además de residencia de Eddie, la casa de los Cochran era hogar de Gloria, Red y el pequeño Ed, además de la madre y padre de Eddie: Alice y Frank. Eddie era tratado como de la realeza por su madre y hermana, quienes se ocupaban de su correo de fans, y trataban de complacer cada uno de sus deseos.

Eddie era el orgullo de las damas de la casa, mientras ambos, Red y Frank parecían ligeramente envidiosos del tratamiento especial que Eddie recibía. Sin embargo no era algo que se les permitiera jamás exteriorizar al alcance de los oídos de Alice y Gloria.

De retorno del trabajo, Frank, sin decir una sola palabra, depositaba su recipiente del lunch vacío, en un rincón de la mesa de la cocina , y continuaba hacia su dormitorio, donde permanecía hasta que estaba lista la cena. El era un hombre muy tranquilo, casi totalmente retirado de su familia, que raramente comentaba nada. No estaba disgustado, era sólo que parecía estar aburrido de su estilo de vida, y sencillamente se daba cuenta que era mejor permanecer tranquilo, alrededor de las mujeres de la familia.

Cuando red no estaba repartiendo con su camión, éste permanecía estacionado frente a la casa, mientras el limpiaba el carro de lunchs, preparándolo para el trabajo en sus siguientes viajes los días siguientes. El comentaba sinceramente, la inhabilidad de Eddie, de realizar un aporte financiero a la familia. Su disgusto se descargaba generalmente, al manager de Eddie, Jerry Capehart, al que Red consideraba poco competente, y que la carrera de Eddie no rendía aun lo que debía. “Cuando todo ésto sólo sirva para algo…!”, cosa que Gloria vehemente contradecía. Por supuesto, muy poco de ese descontento alcanzaba los oídos de Eddie. Me gustaba Red, siempre me hacía sentir bienvenido, y hacía lo que podía por facilitarle la vida a Eddie.

El hijo de red y Gloria, el pequeño Ed, era un preescolar tímido, que adoraba a su tío. Eddie jugaba con él, a perseguir al pequeño pelirrojo hasta el fondo de la casa, dónde aquel se escondía, Eddie le apuntaba con el dedo estirado y decía “te agarré”!

En aquella primera visita al hogar Cochran, Alice preguntó, “vas a quedarte para cenar con nosotros , no es cierto Johnny”?

Aun sin mi, comer en lo de los Cochrans era siempre una provista provisión de comida, llenamos los platos y fuimos al dormitorio de Eddie a comer y escuchar un nuevo disco de Marty Robbins, producido en estilo western, como se decía entonces, comenzamos con “I walk the line” y “Hey Porter” de Johnny Cash, antes de cambiar a “young blood” por los Coasters. Eddie amaba a los Coasters, cantando esa canción con énfasis en la frase “look a –there!”, “look a –there!” continuamos con Little Richard.

“I hear ya knockin’ but you can’t come in”, Eddie cantaba solo, cambiando la expresión de su cara, “ésta es la mejor banda de rock en el negocio”,lo diría más de una vez. Fats Domino tampoco estaba muy detrás de esto en la admiración de Eddie. Le pregunté a Eddie que opinaba de Elvis Presley, “el es el Hombre Gato”, dijo. Explicándole que había tenido mi primer encuentro con Elvis en Long Beach, en su primera presentación en California, Eddie me corrigió, “no, fue en el Santuario” Esa sería la única vez que hablamos de Elvis. Sin embargo, en el futuro yo hablaría largamente sobre Eddie con Elvis.

Al oir el nombre de Elvis, Alice entró a la habitación, preguntando: “he escuchado esa palabra indecente aquí”? Eddie sonrió, y negando con la cabeza dijo “ahora Shrimper, eso es inmerecido”! Estoy seguro que Eddie no tenía más que admiración por Elvis. “Frijoles con pan de centeno el próximo fin de semana, Johnny”!, me dijo ella, mientras Eddie asentía con la cabeza, “estaré aquí”.

Pensando que era tiempo de salir para Santa Monica, me levanté, mientras Eddie encendía otro cigarrillo, y me seguí al living, pero Alice interrumpió mi partida, “siéntate otro rato”, llevándome al sofá. Comenté cuanto apreciaba su hospitalidad, mientras Alice comenzaba a relatar la carrera inicial de Eddie, “el se enseñó guitarra el mismo”, dijo. “Su hermano mayor Bill le dio su primera guitarra”, alo que Eddie replicó “no te olvides de Bob”, a lo que Alice dijo. “si bueno querido, Bob te mostró algunos acordes, pero tu hiciste la mayor parte solo”. Pensando que Hank Cochran era otro hermano más, pregunté “qué hay respecto a Hank”?, una sonrisa de desaprobación apareció en sus labios, diciendo “Hank no es un pariente, sólo tienen el mismo apellido y él es un poco mayor que Eddie”, pasando a una sonrisita añadió “recorrieron mucho juntos sin embargo”, mientras miraba a Eddie, que no se molestó en contestar.

Hank Cochran ganaría fama posteriormente como excelente creador de canciones. Eddie había abandonado la secundaria y viajaron por California, Oregon, Washington, Wisconsin, Arizona y el Medio Oeste y sur de Texas, junto a Hank, como los Cochran Brothers, Hank cantaba la voz principal y Eddie hacía la guitarra principal, y cantaba las armonías, “porque le estaba cambiando la voz”, añadió Alice, quien sin perder un compás, añadió: “el hizo bastante de su experiencia aquí en la Legión Americana, donde tocaban el y Bob Bull”, una mueca de desconformidad apareció en la cara de Eddie, al momento que se paró y me acompañó hacia la puerta principal. “Ya es suficiente”, dijo, Alice no podía parar, y con ojos vivaces me preguntó “ahora dime Johnny, quién es mejor, Elvis o Eddie”? Aun mayor desconformidad de Eddie, mientras me empujaba por la puerta, dirigiéndose hasta mi auto en la calle lateral a la casa.

Estrechamos nuestras manos, mientras Eddie me repetía las direcciones de Liberty Records, donde nos reuniríamos la semana siguiente. Estiré mi mano al bolsillo de su camisa para sacar un cigarrillo, despidiéndome de mi nuevo amigo “es un edificio de fachada gris”, asentí que había comprendido, encendiendo la radio del auto, sonaba “School Days” de Chuck Berry, Eddie cantó al instante una parte mientras yo me alejaba lentamente, sonriendo.

Deteniéndome en el pequeño estacionamiento de Liberty records, pude ver a Eddie asomado en el segundo piso del edificio, parado en una escalera de incendios, para señalarme un atajo en el camino, y no molestarme por la entrada principal. Subiendo de a dos escalones llegué rápidamente, donde Eddie me recibió con un “cómo estás Andy”, en una perfecta imitación de las voces de Amos y Andy. Empujándome con la mano por la espalda, pasamos a un salón principal del estudio, en ese momento entraban al estacionamiento dos chicos, dimos vuelta para verlos, “esos son Phil y Don” dijo Eddie, saludándolos con la mano, y siguiéndome en mi camino por la escalera de escape, me adentré en el estudio para ver los 2 o 3 músicos tras la ventana de vidrio, tornando luego hacia Eddie, quien me presentó a los 2 chicos recién llegados, los Everly Brothers. Ellos departieron un rato, hasta que Eddie se excusó, y ellos bajaron al parking por la misma escalera,

Cuando entramos al cuarto de control, Eddie continuó adelante hacia el micrófono, presentándome a Jerry Capehart, su manager, quien estaba sentado detrás de la consola de control. “Jerry, dile hola a Johnnie Rook” estrechamos las manos, Jerry apenas giró parcialmente en su silla hacia mi, la segunda persona tras los controles cabeceó presentándose a si mismo: “Hola, soy Ted”.

Tomando su guitarra de un soporte, Eddie practicaba un riff o dos, luego mirando a los otros músico comenzó a contar, y uno y dos…mientras los demás se le unían y Eddie comenzaba a cantar “Let me tell ya bout a girl I know”, era el clásico de Ray Charles, que sería luego un clásico del album de Eddie: “Singing to my Baby”.

Eddie paró abruptamente, y mirando a través del vidrio del estudio le dijo a Jerry, “esto requeriría de algo más para endulzarlo” Jerry Capehart replicó: “Si, los violines lo harán” Varios minutos transcurrieron con Eddie corriendo a través de varios riffs de su guitarra, y deteniéndose para beber un sorbo de una botella de whisky, dejando los ingredientes escurrirse por su garganta, luego sabría que era una combinación de miel y whisky, usada para suavizar sus exigidas cuerdas vocales. Una vez más, comenzó a tocar su guitarra, dándose vuelta a los demás dijo “listo Connie”?, y comenzaron a tocar juntos. Luego conocería en casa de los Cochran a Connie Smith, quién me fue presentado como “Guybo” por Eddie, que añadiría con humor, “o Connie Smith, si eres la Ley”

Esta sesión sería para grabar “Tell me why”, y cuando Eddie se esforzaba para alcanzar notas altas, se detenía, me hacía una guiñada, tomaba otro sorbo de su botella, y mirándome decía: “medicina”, con una sonrisa.

La estrella de Eddie comenzaba a brillar más brillantemente, pero no lo suficiente financieramente. Sy Warnoker, el propietario de Liberty Records le permitía a Eddie ganar experiencia de grabación en el estudio, cuando no estaba siendo utilizado, pero también era necesaria publicidad para la ejecución radial. Liberty Records era un esforzado pequeño sello, con poca de la fuerza que la RCA de Elvis Presley disponía. Ofrecí dejar mis clases de teatro para ir a la calle a promocionar los discos de Eddie, pero el siempre decía que no, hasta que luego de mi tercer ofrecimiento, él aceptó finalmente. Mientras que Eddie pensaba que el material que Liberty Records le daba para grabar era sub estándar, Jerry lo alentaba a continuar grabándolo. Volví de dos semanas en las calles, para escuchar a Eddie y Jerry discutiendo sobre el material. Eddie seguía insistiendo que el podía escribir mejores canciones que las que le habían sido encargadas hasta el momento. Eddie también quería grabar desde otro estudio diferente que el de Liberty. Jerry estuvo finalmente de acuerdo, y comenzaron a usar el estudio de Gold Star. Pude observar a un mucho más confidente Eddie emerger de esas sesiones, cuando pudo encontrar un nicho en el que él se sentía más confortable. Comenzó no sólol a tocar la guitarra, sino también a experimentar con sonidos, como usar una card boax como batería, y comenzando a usar un efecto llamado overdubbing, grabar una toma sobre la otra. Yo comencé a trabajar en Liberty Records, empaquetando discos para ser distribuidos a los Disc Jockeys a todo lo ancho del país.

No demoró mucho hasta que esa experimentación lo llevara a Eddie en una nueva dirección, y comenzó a usar el estudio B de Gold Star exclusivamente. El pequeño estudio en el boulevard Santa Monica y Vine, en Hollywood fue realmente un favorito de Eddie. Sería aquí donde serían creados la mayoría de sus clásicos, incluido Summertime Blues.

Gold Star puede no haber sido tan excelente como los mayores estudios de la ciudad, pero pronto fue conocido como el estudio en que la mayoría de las estrellas de rock querían grabar. Muchos artistas requerirían a Eddie para tocar en sus propias grabaciones, y el era siempre el más contento en el estudio. Años después yo haría una mueca al enterarme de que el histórico estudio Gold Star había sido demolido para erigir un pequeño comercio.

Nunca podré entender como fue eso posible, el estudio utilizado por tantos grandes artistas fue destruido sin una palabra de contemplación.

”Vamos a almorzar, rookito”. Ross Baisarium me impulsó a terminar mi dulce día empaquetando discos en Liberty Records. Ross grababa bajo el nombre de David Seville, creador de los Chipminks, y lo contaba como a uno de mis mejores amigos en esos viejos días. Su pequeña banda de jazz grabó “el tema de Armen”, con suceso marginal. El fue un actor de reparto y autor de canciones que contaba con muy útiles contactos en la industria del cine. La invitación a almorzar fue muy bien recibida por un actor hambriento como yo, era siempre un placer tener a Ross como anfitrión, su gusto en el restaurante era único. Entrando a “El Dorado” en Hollywood, y habiendo ya ocupado una mesa doble, nos llegó una invitación de Tennessee Ernie Ford para ir a su propia mesa. Yo estaba encantado y cautivado con el viejo aire sureño de Tennessee Ernie, estella del country, radio y tv, yo había crecido admirándolo. Su encanto era magnético, no sólo para mi, sino para todos en el restaurante. Ni en mis remotos sueños habría entonces imaginado, que sería luego la persona más importante en mi futuro. EL me preguntó: “cuál es tu juego, jovencito”, expliqué que era un actor en ciernes. Su siguiente pregunta fue si era con total dedicación a ello, o sólo explorando. Comenzaba a explicarle, cuando Ernie me interrumpió diciendo que si tuviera que comenzar de joven nuevamente, lo intentaría ahora en la radio. Siguió explicando cuantos talentos de esa época estaban transfiriendo su talento también a la televisión y prediciendo que en poco tiempo más, cientos de radio poblarían el dial, lo que requeriría nuevos anunciantes. Difícilmente pude apartar mi mente por el resto de la comida, de esa idea que me comentara. Comencé luego a interesarme por la radio y las voces de Joe Yokum, Earl McDaniel, Art LaBoe, Art Way, Peter Potter & Johnny Grant. Comencé a crear comerciales que leía del diario, y al menos en mi imaginación, fantaseaba con convertirme en disc jockey en las radios Klac, KMPC y Mighty 690. En una de nuestros paseos al desierto, le comenté a Eddie mis esperanzas de convertirme en Disc Jockey, pero el no estaba muy convencido, o si la idea era buena. Más adelante estaría de acuerdo, pero me recordaría dolorosamente que la experiencia tendría que adquirirla en alguna otra parte, fuera de Los Angeles. Yo amaba California, y me tomaría algún tiempo cambiar este paraíso por la aburrida vida en algún pueblo lejano. También tenía algunas desconfianzas con respecto a poder realizar una carrera como actor. Nada se movía lo suficientemente rápido en ese campo, en cambio la radio era inmediata, además pensaba en toda la maravillosa música que podría oir en una radio, y me pagarían por ello. La sugerencia de Ernie Ford me acompañaba día y noche. Hasta en sueños imaginaba ser disc jockey. Finalmente me decidí a abandonar aquello y a comenzar a buscar un trabajo en radio… en California. Casi de inmediato me di cuenta que Eddie tenía razón. Sin ninguna grabación ni nada que justificara mi experiencia seguía solo, golpeando puertas en California.

Sólo unos meses después, Eddie me expresó su frustración por un tour a Australia. Estaba contratado con Little Richard, Bill Halley y Gene Vincent, para introducir el Rock and Roll en el continente de allá abajo. Aviones comerciales a reacción aun faltaban ser parte de la flota de la compañía Twa, cuyos planes de vuelo eran para aviones a hélice, un trayecto de al menos 20 horas, en su mayor parte sobre agua.

Ya habiendo realizado tours durante varios años a lo largo de su joven vida, Eddie siempre se deprimía ante un nuevo viaje, en especial viajando a tan lejos de casa. Amaba su hogar, el trabajo en un estudio de grabación ya lo satisfacía, experimentando las novedosas nuevas técnicas de grabación. Ya había sido reconocido por muchos expertos como un guitarrista lider y campeón en la técnica de overdubbing (superposición de tomas), considerado revolucionario en una técnica que estaba aun en su infancia.

Eddie llamó por teléfono diciendo que debíamos ir al desierto otra vez antes de sumergirse en esa “condenada maleta” de nuevo. Capehart lo había añadido al “Mayor show de Estrellas de 1957”, que seguía inmediatamente al regreso de la agotadora gira de Australia.

En un intento por consolarlo, y distraerlo de su próxima tortura en Australia, partimos hacia el desierto. Bob Bull también nos acompañaba, grababa bajo el nombre Bob Denton en Dot Records, yo iba al volante, mientras todos cantábamos a viva voz “Tired and Sick” de Fast Domino.

La provisión de Eddie para un viaje al desierto incluía cerveza, cigarros, whisky, su revolver superlargo de 6 tiros y uno o dos amigos que le acompañaran, era todo lo que necesitaba para pasar un buen rato. Eddie raramente vestía Levis blue jeans, salvo en esas excursiones al desierto. Le sumaba una chaqueta Levis y un sombrero cowboy, su equipo completo para esas jornadas. Este viaje sería para siempre recordado como aquel en que Eddie “fue a cazar”. Como era usual, yo iba manejando, Bob iba en el asiento trasero y Eddie dirigía desde el copiloto. Como chofer, yo no tomaba más alcohol que un par de cervezas. Nunca podía observar a Eddie tomando en su casa, pero lejos de la familia y en esas experiencias recreativas, tenía una asombrosa habilidad para consumir cerveza. No era inusual para él vaciar una docena de latas en una tarde calurosa en el desierto. El término desierto es confuso, podía haber tanto sólo malezas, como un árbol o 2 y algunas rocas gigantes aquí y allá.

(Continúa en el Capítulo 2 que puedes leer en este mismo Blog)

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EDDIE COCHRAN, por John Rook (Capítulo 2)

JOHN ROOK, UN GRAN AMIGO DE EDDIE COCHRAN,
NOS HABLA SOBRE EDDIE.



(Pulsa en la imagen para ver la página web de John Rook)

(Continuación del Capítulo 1 de este mismo Blog)

Mientras manejaba con la radio a todo volumen, y pidiendo un alto, Eddie gritó: “hey Andy, detén este carro junto a aquella roca de ahí atrás” Supuse que era un alto para alivianarse el líquido ingerido, por lo que con Bob nos quedamos en el auto mientras Eddie abría la puerta y salía pistola en mano, desapareciendo de nuestra vista tras un peñasco gigante. Unos pocos minutos después escuchamos por sobre el volumen de nuestra radio el sonido de unos disparos, justo del lado en que se había ido Eddie. Apenas nos precipitamos a salir, cuando ya venía Eddie soplando el cañón humeante de su pistola, con una mueca en su cara, dijo: “el viejo Eddie les ha conseguido algunos bistecs, chicos”. Nos contó que mientras aliviaba su cuerpo de líquidos se le había aparecido un toro rugiente “por mi propia seguridad chicos, tuve que protegerme” Nos persuadió entonces que sería una tontería desperdiciar toda esa carne, convenciéndome para retornar a la camioneta y prepararla para transportar el cadáver hasta la casa de su hermano Bob. Hamburguesas y bistecs abundaron ese otoño y primavera en la casa de su hermano, pero siempre alguno paga por esas acciones… No lo supe por muchos años y no fue sino hasta hace poco tiempo que el sobrino de Eddie, Bobby Cochran, me contó que el toro enterrado en el fondo de su casa comenzó a apestar al poco tiempo con el calor veraniego, y tuvo que ser trasladado a otra parte, lo habían enterrado muy cerca de la superficie-

Nada comenté del hecho nunca, menos se lo mencioné a su madre, hasta una docena de años luego de la muerte de Eddie. Entonces me dijo “oh Johnny, cómo pudieron permitirle hacer eso?” Eddie no podía hacer nada malo, en su manera de pensar…

Las drogas no formaban parte de nuestro pensamiento en los 50s y considerando la juventud actual, éramos extremadamente tranquilos. Hacíamos partidas de streap poker con chicas, en las que perdíamos mano tras mano con Eddie, quien rara vez se veía forzado a sacarse algo más que las botas. Eddie era siempre un caballero, raramente usaba vocabulario profano, y era un imán para chicas jóvenes.

Decidí vender mi auto en 180 dólares, para poder reubicarme y comenzar mi carrera en radio, viajando en compañías aun más baratas que Greyhound para poder costearme el viaje.

Habiendo anunciado mis planes, Alice me llamó por teléfono para invitarme a cenar, diciendo que planeaba cocinar “la comida favorita tuya y de Eddie”, como una despedida para mí, hacia rumbos desconocidos, y a Eddie a su tournee en Australia.

Pensando que tendría suficiente suerte para encontrar un empleo en Salt Lake City, traté de explicarle que no creía que estaría tan lejos y que luego de un corto período para ganar experiencia, estaría de regreso en la soleada California en muy corto tiempo, “bueno, es igual, mejor vienes y ves a Eddie antes de que ambos partan”, insistió Alice.

El tiempo era caluroso al fin del verano, Gloria la hermana de Eddie, estaba en la cocina, planchando camisas, y su madre en el dormitorio de él haciendo su valija cuando yo llegué a la casa esa tarde. Eddie no estaba en casa aun, pero llegaría pronto, había ido al Music Center de Bell Gardens para conseguir algunas cuerdas extras de guitarra. La sonrisa de Alice al saludarme se cambió a una mueca luego, mientras me decía “no es sencillo Johnny”, declarando su descontento por el viaje que llevaría a Eddie “al otro lado del mundo” Sus labios vibraron y algunas lágrimas cayeron mientras se excusaba: “soy sólo una tonta preocupada” Gloria asintió con la cabeza, mientras le alcanzaba camisas recién planchadas, para poner en el equipaje.

Alice se quejaba de que Eddie no estaría para su cumpleaños 19, pero al menos podíamos celebrar nuestros cumpleaños juntos, el suyo el 3, y el mío el 9 de octubre. El estaría tomando su vuelo al día siguiente. Alice se excusó de no haber hecho nuestra comida favorita, pero pollo asado nos satisfaría igualmente, agregó Gloria. Entrando por la puerta principal junto a su cuñado Red, Eddie me brindó su saludo habitual “qué tal eso, Andy?”, mientras Red me tendía la mano.

Haciendo referencia al próximo calendario de Eddie, Red trajo un silencio a la habitación, al criticar a Jerry Capehart por meter a Eddie en otra nueva gira al término de la gira por Australia “a Jerry maldito le importa, si él no tiene que ir”, dijo Red, mientras Gloria lo miraba fijamente en forma desaprobatoria.

Tratando de tomar en forma positiva su viaje, Eddie parecía estar conforme en compañía de su madre y Gloria, pero cuando yo estaba por retirarme, con un gesto de disconformidad en el rostro, me dijo “bueno, nos veremos viejo, pero no sé cuando será”

Tres días después yo estaba subiendo las escaleras al 2do piso de las oficinas de Kall en SALT Lake City, esperando impresionar al director de programación para obtener mi primer trabajo en radio. El hombre escuchó mi enérgica presentación, pero replicó que yo necesitaba experiencia en un mercado más pequeño, él no podía precisar donde, pero dijo que en Denver había varias estaciones de radio en el top 30. Me apuré para tomar el último bus de la tarde hacia Denver. El director de programas de Kimn en Denver, Grahame Richards, estaba considerado uno de los más innovadores en el top 30. El fue cordial, pero recibí de nuevo la misma sugerencia, conseguir experiencia primero en un mercado más reducido, y que le mantuviera informado de mi desarrollo en el negocio, porque el estaba creando varias estaciones de radio en lugares distantes.

Richards me impulsó en dirección de Scottbluff, Nebraska, donde le habían informado de un cargo abierto en la estación de radio Kolt. Llegando tarde a la noche, dormí en la misma estación, luego me disponía a esperar a que llegara el director, la siguiente mañana sobre mediodía. Sentado en el hall de la estación, recibí una llamada del recepcionista de la estación, comunicándome que el cargo ya había sido otorgado 2 días antes, y que el director había dejado dicho que estaba enfermo, y no volvería hasta el lunes siguiente. Como estábamos a viernes, decidí no malgastar mis ya pocos dólares restantes, y luego de llamar por teléfono a Kneb y también saber que no había vacantes libres, decidí emprender el retorno en bus a mi casa en Chadron, 100 millas al norte. Llegando a Chadron inesperadamente, un sábado de mañana, caminé las 15 cuadras hasta casa, donde mi madre Della quedó encantada de verme, a pesar de haberla despertado temprano con el timbre de la puerta. Mi padre no estaba tan complacido, aclarándome la misma tarde: “ni te pienses que vas a quedar de vago, viviendo de mí” Cuando expliqué que intentaba comenzar una carrera en radio, me ridiculizó diciendo que eso era absurdo, y debía considerar algo más práctico como un trabajo aceitando locomotoras en su trabajo local, en CN y W ferroviarias. “aunque dudo que siquiera te tomen”, “tienes suficiente para la matrícula?” Mientras trataba de calmarlo, mamá Della me pidió que la acompañara a comprar frambuesas. Consultando en la radio local, Kcsr, mi disc Jockey amigo, Freeman Hover me informó de una posible vacante en Kasl en New Castle, Wyoming. Llamando allí me informaron que si había una vacante, pero que si estaba interesado, tendría que hacer las más de cien millas hasta allí, y concursar para el cargo, Tenían diversos aspirantes y tomarían una decisión en algunos días.

A 10 días de mi partida de Los Angeles, comencé en mi primer trabajo en Kasl. La estación ofrecía su programación a los 2000 habitantes de New Castle y 30 km en los alrededores. Roy Marsh, el director de la estación, sugirió que me mantuviera detrás suyo por unos días, antes de salir al aire. Dije que tenía un poco de experiencia, cuando en realidad no tenía ninguna experiencia de estar en el aire. Me recuerdo escuchando su presentación del programa de la mujer, al mediodía, una sola vez, lo que luego yo repetiría por los siguientes meses: “son las 10 AM, hora del programa del oído de la dama”, llevando a la siguiente sección, que provenía de un viejo disco marca World, un vinilo de 3 pies de diámetro, que requería que la púa comenzara del centro del disco, en oposición a los discos comunes. Requería un enorme aparato de acero con ruedas, para empujarlo hacia la consola principal. Yo detestaba la música, una musiquita de los años 30 y 40, tocada por orquestas de aquella época. Confundido me di cuenta a las pocas semanas, que había leído el título del programa siempre mal, que era en realidad: “la dama presta su oido”.

Llegaba al trabajo a las 9 Am para comenzar mis anuncios, quedándome hasta las 10 PM, 6 días a la semana. Siempre esperaba al programa de las 8 a 10 PM, donde se me permitía poner los éxitos rock del ranking 30 de Bilboard. Música negra aun no había llegado al blanco Wyoming. Aun de tenerlos, recibíamos poquísimos discos de las compañías que que distribuían aquella otra música. Elvis Presley estaba autorizado, pero Little Richard (negro), sólo en la versión de Pat Boone (blanco), las únicas emitidas a a los campos y áreas rurales americanas.

Eddie me llamó de un tour desde Cincinnati, Ohio. Iba viajando en un bus atestado y estaba agotado. Me contó que mientras volaban sobre el Pacífico, Little Richard les comunicó su decisión de abandonar el Rock, para dedicarse a la religión y el Gospel.

Eso desconformaba mucho a Eddie, que adoraba a Little Richard, si bien aprobaba que se dedicara a la religión, seguramente extrañaría su actividad musical. Se preguntaba que pasaría con su banda, y con otra voz me decía “sras y sres, ahora presentamos a Eddie Cochran y la banda de Little Richard”. Yo decía, “No, no bromees”, y el reía.

En los siguientes 6 meses, supe que una más poderosa radio estaría emitiendo desde Hot Springs. Dakota del Sur.- Mudándome de Kasl a Kobh, significaría un incremento de 10 dólares por semana, 80 dólares en total por semana, y horario reducido de 6 am a 6 pm, que me permitiría tener algo de vida nocturna. No era California, pero ubicado al pie de las colinas de Black Hills, Hot Springs, con el turismo en verano era un lugar agradable.

Sin embargo, pronto descubrí que la apertura a las 6 am, significaba que tenía que llegar lo suficientemente temprano para preparar una alocución de 10 minutos de comienzo de emisión, además para comenzar, los filamentos tenían que ser calentados por 20 minutos, antes de poder emitir. Con mi despertador sonando a las 4am, y llegando a la estación a las 5am, no pasó mucho antes que descubriera que mi vida nocturna no era todo lo que había esperado yo antes. Leyes laborales y sindicatos eran desconocidos para las pequeñas radios de pueblo, y descubrir que no sería pagado por el tiempo que tenía que preparar todo, fue una desilusión. Siempre consideré mi primera hora allí como una hora libre.

La segunda hora incluía un reporte informativo de 10 minutos por el legendario Frank Hemmingway, cuyo comercial de café Folgers improvisado era una tentación para mí.

El dueño de la estación, Fred Walgren, tenía estrictas reglas para protección del equipo. Prohibía cualquier líquido o comida en el estudio, por riesgo de corto circuito en la consola central- Precediendo a los grabadores de cinta, nuestro grabador era de hilo de acero. Requería un entrenamiento especial realizar alguna grabación para una posterior emisión, rebobinar el rollo, y después hacer un show de disc jockey. Mientras estaba al aire, también atendía el teléfono, escribía noticias para el siguiente informativo, etc, razonablemente: Cuándo demonios iba a tener tiempo para tomar o comer algo de todos modos?

Hemingway iba seguido de 50 minutos de polka, cumpleaños, aniversarios y ocasiones especiales para anunciar. Me tomó algún tiempo poder presentar al rey de la polka, Whoopie John Wil-fhart sin reírme. La orquesta de polka de Lawrence Welks era una gran favorita, junto a Frankie Yankovic y su propia orquesta de polka.

Fred y el director de la radio, Del Brandt me relevaban por una hora a la tarde cada día, cuando se reunían para las noticias Kobh estaba en las afueras de la ciudad. Yo corría hasta un restaurante local para comer algo, donde Minnie en la cocina, tenía mi comida pronta, esperándome.

Cada tarde, al término de la escuela, estaba programado “canciones para adolescentes” Una hora, 5 días a la semana, programábamos los éxitos de moda. Me habían pedido dejar esa música de delincuentes, y cuando no lo hacía, llegaban las reprimendas y desaprobación del dueño. Pronto descubrí que si quería programar a Fats Domino o Chuck Berry, tenía que intercalarlos entre Doris Day y Tony Bennet. Estaba asombrado de que Johnny Mattis era desaprobado, pero Nat King Cole no.

Era una época en que los artistas country Stonewall Jackson, Hank Snow, Johnny Horton, Hank Locklin, the Browns, Don Gibson, Faron Young, Hawkshaw Hawkins, Ray Price y Jim Reeves, eran grandes estrellas con éxitos en el top 30 de Bilboard. Estando ellos de gira, y pudiéndose oir la estación a varios cientos de millas en todas direcciones, pronto ellos no perdían la oportunidad de ser entrevistados por el único disc jockey de Kobh… yo.

Yo no aceptaba ninguna retribución por presentar a esos artistas. El congreso de USA comenzaba a aplicar sanciones a disc jockeys de grandes radios que se prestaban a aceptar dinero para tocar discos. Se le llamó Payola, y yo trataba de mantenerme apartado de toda pregunta relativa a cualquier ilegalidad.

Ayudé a que entraran miles de dólares a la local cámara de comercio, al presentar artistas buscando un lugar donde tocar, mientras viajaban en auto de Omaha a Denver, o de Denver a Minneapolis. Escuchas de Nebraska, Wyoming, Montana, North y South Dakota, comenzaban a interesarse pòr los conciertos de los mencionados cantantes. Jim Reeves era un gran favorito del director de la radio, y al ser entrevistado acerca de esa nueva música rock and roll contestaba: “a cada uno su veneno”.

Patsy Cline visitó la radio con su disco “sweet dreams”, pidiéndome si podía pasarlo, así lo escucharía en su auto de camino hacia Rapid City Decía que sería maravilloso escuchar como sonaba, escuchado desde un parlante de radio.

Al Martino, Connie Francis, Brenda Lee, Jimmy Jones y Paul Anka telefonearon para ser entrevistados al aire.

Por supuesto, Eddie Cochran también me llamó para interesarse por mi carrera, permitiéndome entrevistarlo dos veces al aire. Tristemente, ninguna grabación quedó registrada, el único aparato grabador había sido prestado por un anuncio, el cliente quería escuchar como había quedado el comercial propuesto.

Kobh estaba en el 580 del dial y podía ser oído hasta en al menos 5 estados. Eddie había preguntado por qué no había cambiado mi nombre por un más redituable Johnny Rowe y yo asentía que entonces tendría que explicar el último nombre de Rho. La estación ganaba mayor audiencia con rating de 58% en la audiencia del área de Black Hill.

Pasé 3 semanas transmitiendo diariamente desde una plataforma para recaudar dinero para la escuela Brainard Indian. Una suma de más de 30 mil dólares, mucho dinero en aquel entonces, se alcanzó luego de llegar a las 2 semanas. La promoción de fin de semana me proveyó de un saco de dormir y una tienda. Me hacían llegar la comida, mi única conexión provenía de un teléfono y una extensión de micrófono hasta la estación de radio. Mi hogar era un dormitorio rodante de una habitación en un parque de trailers. Era un frío día nevado a principios de febrero de 1959, cuando recibí una llamada de Alice Cochran, quien me preguntó si no podía volar allá, ya que Eddie se encontraba en una profunda depresión, lamentando la muerte de su buen amigo Buddy Holly. Un avión monoplaza llevando a Buddy, Richie Valens y J.P. Richardson, (alias Big Bopper), se había estrellado a pocas millas de Mason City, Iowa. Eran parte de un tour de rock, viajando en bus, muertos de frío, habían rentado un avión para descansar un poco mejor antes del próximo concierto. La tragedia golpeaba fuertemente a Eddie, ya que el y Buddy holly habían estrechado una fuerte amistad desde el tour por Australia en 1957.

Me dirigí de inmediato a Rapid City, para tomar un vuelo a Denver, y luego a California. Red Julson me recogió en el aeropuerto de Los Angeles, y me llevó en silencio en su auto hasta la casa, aun recuerdo su comentario “Eddie está un poco trastornado, Johnny” Asentí con la cabeza.

Esta fue una triste visita al hogar Cochran, para nada similar a los días llenos de alegría del pasado. Alice me recibió en la puerta sin decir nada, tan sólo un abrazo y un beso, y entré a la casa.

Ella sólo sacudió la cabeza de un lado a otro, con lágrimas en los ojos, y mientras íbamos al living, apareció Eddie, que salía de su habitación, dándome una combinación de abrazo y apretón de manos, diciendo “es bueno verte, viejo” Nos encaminamos silenciosamente a su cuarto. Mientras yo miraba fijo hacia fuera por la ventana, al mundo exterior, Eddie tomó su guitarra comenzando a puntear suavemente las cuerdas, con un gesto de dolor en el rostro. Luego de varios minutos, Eddie se paró detrás de mi, tocándome el hombro para quedar cara a cara y decirme: “si algo así me ocurre a mí, prométeme que tu cuidarás de Schrimper, OK?” Así se lo aseguré, es más, honraría esa promesa por los siguientes 30 años de vida de ella…

Alice colocó su cabeza en la puerta y preguntó si yo tenía hambre. Cuando contesté que no, Eddie dejó la guitarra sobre la cama, y propuso que lo acompañara afuera.

Era una agradable sensación el sol cálido de California, pero una nube claramente ensombreció la mente de Eddie, cuando se detuvo a mirar fijamente unas flores. Aunque estaba de espaldas, podía ver que estaba llorando silenciosamente. Cuando me acerqué y pasé el brazo por el cuello se dio vuelta y se escurrió con la mano las lágrimas de la cara. Esa tarde, llegó el hermano Bob Cochran y noté un mejoramiento en el ánimo de Eddie al recibirlo y abrazarlo, sonriendo a su hermano favorito. Bob me miró diciendo: “cómo te va disc jockey?” era la primera vez que me veía luego del cambio de profesión, Eddie nos interrumpió: “el disc jockey Johnny no está tocando suficientes discos de Eddie Cochran...” El humor era un buen síntoma y creí que mejoraba el chiste añadiendo que sólo tocaba los hits… Bob agregó: “tu trabajo es hacerlos hits, muchacho” Viniendo de la otra parte de la casa, la hermana Gloria preguntó como había estado mi vuelo, lo que animó a Eddie a decir “volar? No sabía que ya se volaba en tierras de indios!” No me acuerdo si vi esta vez a Frank, su padre, pero sí a la hermana de Eddie, Pat y a su esposo Hank, cuando se detuvieron un momento.

Parecía que mi viaje había roto algo la tristeza que me trajo hasta el hogar Cochran y luego de 2 días, Alice emitió una pequeña sonrisa cuando dije que era hora de mi regreso a Dakota del Sur. Lágrimas brotaban de sus ojos cuando me despedía de ella y Eddie. Red me llevó nuevamente al aeropuerto para el viaje a casa.

Varios meses después, Eddie me llamó para preguntarme si estaría interesado en presentarlo en concierto. Por supuesto que mi audiencia iba a la cabeza en el país, como la de más fanáticos de Eddie Cochran, ya que sus discos eran una parte regular de mis shows. Estuvimos de acuerdo en que estaría en ambos lugares, Hot Springs, South Dakota y Chadron, Nebraska. Habiendo hecho un raconto en los comercios de venta de discos, yo estaba encantado de que Eddie había sido votado en la cima de popularidad entre los compradores. Ahora, que planeaba venir, yo tenía un trofeo hecho, presentaría a Eddie como el cantante en la cima de la popularidad de la región, y le entregaría las llaves de la ciudad de Chadron y Hot Springs, que le serían dadas a su arribo. Aun mejor, la presentación en Nebraska sería en su cumpleaños número 21, así sus fans le presentarían una gigantesca torta de cumpleaños. Poco sabíamos que sería, tristemente, su último cumpleaños…

Ambos conciertos se vendieron completamente, al venir fans de toda el área para celebrar el cumpleaños de Eddie atendiendo a la vez el concierto. Los shows fueron en gran forma, con Eddie vistiendo camisa blanca, abierta para más comodidad. El estaba encantado, no sólo de verme sino del gran espectáculo que le había organizado para él. Luego de ambas presentaciones, tuvimos algún tiempo a solas, en el que reímos de nuestras experiencias en el pasado, y hablamos respecto al futuro. Eddie me animaba a “llevar tu show a lugares más grandes” creía que Denver y SALT Lake City serían próximos pasos lógicos para algún día poder retornar a Los Angeles. Nos reímos al unísono al pensar que un avance en mi carrera podría provocar uno en la suya también, Eddie dijo “ambos necesitamos movernos un poco, muchacho” Rociamos nuestra amistad con alcohol proveniente de una botella salida de algún lado.

Sería nuestra última ocasión juntos… Eddie me contó acerca de sus planes de un próximo tour a Inglaterra, para comienzos del año siguiente. Pensé que era extraño que Eddie estuviera haciendo planes para realizar tours. Parecía estar apurando ese viaje a Inglaterra, exactamente lo opuesto a su reticencia al tour a Australia. Lo excitante de este viaje era que sería una de las primeras estrellas de rock americanas que se presentaría en ese país. También me habló acerca de un nuevo vestuario en cuero negro que estrenaría allí. Se rompería en pedazos, para repartir a sus fans, Eddie bromeó que no decidía aun si usaría ropa interior “puedes imaginar la atención que causaría?”. Dijo. Mientras me subía a mi auto y él me decía adios, Eddie hacía planes para volver a vernos el siguiente verano, en que yo iría de vacaciones a California- Yo bromeaba que para entonces seguramente ya estaría trabajando en una radio en Los Angeles.

Sus últimas palabras a mi fueron: “Y te quedarás en casa con nosotros no es cierto?” El estaba tan orgullos del nuevo hogar de su familia en Buena Park, que alentaba mi visita, para ser su huésped. Le aseguré que así sería, y le dije adiós a Eddie, por última vez…

A mediados de marzo, Alice me llamó para decirme que Eddie estaba teniendo mucho éxito en su tour por Inglaterra, “la parte mala es que Eddie debe quedarse allá más tiempo del que imaginaba” Pregunté por su canto, y ella dijo que su voz se estaba resintiendo por tantos conciertos. Recuerdo haber pensado que el llevaría su botella de whisky y miel. Ella dijo que esperaba que el volviera para la pascua, pero tal vez los promotores lo retuvieran y no fuera posible. “creo que lo aman allí, Johnnie” “pero”, “el estará listo para el desierto, puedes apostarlo” Le dije que le comentara que estaba orgulloso del éxito de su gira y que esperaba oír de él cuando volviera a USA.

El timbre del teléfono me despertó la mañana del Domingo de Pascua, mi hermano Charles estaba trabajando una semana de ayudante en Kboh, y comenzó: Supiste que Cochran murió?” Momentáneamente quedé atónito, le dije que no dijera tonterías, cuando repitió, “No hombre, Eddie murió en un accidente de auto en Inglaterra” Le pedí que lo repitiera, y luego de escuchar las palabras colgué el teléfono, cayéndome enormes lágrimas por las mejillas, mientras buscaba el nuevo teléfono de la casa de Eddie en Buena Park. Discando en desesperación, la línea estaba ocupada, pero en pocos minutos pude escuchar el ring, era Gloria contestando con un débil “hola”

“Es cierto?”, pregunté sin identificarme, “si Johnnie, me temo que sí”, replicó ella mientras sus sollozos aumentaban. Red vino a la línea. “Johnnie, podrías venir aquí?”, me preguntó. “Estoy en camino, Red”, y colgué el teléfono. Durante una parada en Denver, telefoneé nuevamente a Red, para anunciarle mi hora de llegada a Los Angeles, como era usual, fue a recogerme al aeropuerto.

Red esperaba en la puerta de llegada en el aeropuerto, nos estrechamos las manos, mientras caminábamos en silencio hacia el estacionamiento. El cuerpo de Eddie aun no llegaba de Inglaterra, por lo que yo pasaría 2 días con la familia antes del funeral, viviendo en descreimiento de que Eddie se hubiera ido.

Alice se echó a llorar, tras mi entrada a la casa, y poniendo sus manos alrededor de mi cintura, por varios minutos sollozó en silencio. Ella me llevó a la habitación de Eddie, y ambos nos sentamos sobre su cama, cuando ella me preguntó: “es que no me parece posible Johnnie, Eddie se ha ido” La consolé, antes que se parara, moviendo la cabeza dijo: “me temía que algo así podría ocurrir” También me levanté de la cama, cuando repentinamente recordé mi promesa a Eddie, de cuidar a su madre en caso que algo le ocurriera. Pensé que extraño que Eddie tuviera una premonición de su propia muerte. Nos encaminamos al living, para sentarnos sin emitir palabra por varios minutos. La campana del teléfono interrumpió el silencio, Alice me pidió que atendiera-Era la aerolínea, para anunciar cuando podíamos esperar el arribo del cuerpo de Eddie a Los Angeles. Repetí fuerte la información para Alice, y Red, que entraba a la habitación para oír.

El hermano Bob llegó inmediatamente, comenzando a insultar al chofer del auto que transportaba a Eddie hasta el aeropuerto. Alguien le había dicho que el auto había sufrido la rotura de una llanta, quedando el auto fuera de control. Bob estaba furioso, repitiendo que seguramente el chofer iba demasiado rápido, o debía haber estado intoxicado. Gloria interrumpió, “pero aun no sabemos que pasó”, mientras sugería a Bob que no siguiera discutiendo sobre la tragedia delante de su madre Red y Bob recibieron el vuelo que traía el cuerpo de Eddie, acompañando al ataúd hasta la empresa funeraria, donde fueron los primeros en verlo. Cuando volvieron a casa, Bob repetía una y otra vez: “ese no se parecía para nada a Eddie” O esperaba que no fuera él y que fuera todo una pesadilla, o estaba furioso con la casa funeraria en Inglaterra. Como resultado, se decidió un ataúd cerrado para el funeral. Gloria se ofreció a no concurrir al funeral, para poder quedarse al teléfono, que no paraba de sonar. Yo interrumpí que me quedaría para que ella pudiera asistir con toda la familia, mientras tanto me encargaría de atender el teléfono.

Red preguntó si me gustaría presentar mis respetos a Eddie con una visita privada a la casa funeraria. Acepté, me llevó hasta la funeraria, donde entonces me di cuenta que quería que mi último recuerdo de Eddie fuera tal cual lo había conocído, y no el de haber visto sus restos. Y así, me senté en silencio por una hora junto al ataúd cerrado de Eddie, recordando aquellos días del pasado. Red entró al salón luego, poniendo sus manos sobre mi hombro, preguntó si ya estaba listo para regresar. Me puse de pie, y poniendo ambas manos sobre el ataúd le dije adios a mi amigo Eddie, luego me di la vuelta, abandonando el salón.

Eddie fue llevado a descansar al cementerio de Forest Lawn Cypress. Un mar de flores cubría el féretro. Los hermanos mayores de Eddie, le habían hecho una guitarra para despedirlo, también hecha con flores. Bob escribió el epitafio que aun se lee: “Si meras palabras pueden consolarnos por la pérdida de nuestro amado Eddie, entonces nuestro amor por él fue un falso amor”

John H. Rook 2003

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UN POCO DE MÚSICA DE EDDIE COCHRAN, PORQUE ÉL FUE UN GRAN MÚSICO. AHÍ VA UNA MUESTRA.


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3 DE OCTUBRE, FECHA DEL CUMPLEAÑOS DE EDDIE COCHRAN.

3 DE OCTUBRE, FECHA DEL CUMPLEAÑOS DE EDDIE COCHRAN.


(Para más info clicka en la foto)




El próximo 3 de octubre, Eddie Cochran habría cumplido 70 años.


Él estaría muy orgulloso si pudiera ver que todavía le recordamos, y le recordaremos siempre.


Have a Happy Birthday in the Rock and Roll Heaven...


We miss you...


Although, You always live in our hearts...


GOD BLESS YOU...


Enlaces recomendados:

- Eddie Cochran.

- Half Loved.